Escuela de Liderazgo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hay un pensamiento unificado que el mundo actual es completamente diferente al pasado. Tal vez porque nos dejemos deslumbrar de tanta ciencia, de tantos avances tecnológicos, de la universalización de las comunicaciones, de las relaciones globalizadas, de mejores condiciones socio-económicas, de la habilidad científica para afrontar los problemas y en fin de una forzada civilización humana. Pero en esencia, la verdad es que no hemos alcanzado el cambio ideal, es más, apenas hemos cambiado poco. Hoy, como ayer, seguimos afrontando retos, asumiendo nuevos roles, adentrándonos en cambios que no son fáciles de asumir; al igual que ayer nos envuelve un entorno complejo, lleno de obstáculos, ambientes desestabilizantes, condiciones variables y sobre todo, con reclamaciones cada vez mayores. Hoy como ayer es fácil caer en el desánimo, visionar pensando en el fracaso, detenernos ante la menor dificultad, comenzar y no terminar, resbalar una y otra vez creyendo que del error sacamos ventaja, y en especial que nuestros logros son fruto del fracaso de otros. Si es así, entonces tenemos que preguntarnos: ¿y… qué papel juego para causar un cambio positivo en esa época?

Pues bien… hoy, como ayer, este mundo requiere la presencia de verdaderos líderes. Personas que estén dispuesta a apropiarse de su rol, a asumir retos, a tener una mirada optimista, a imaginar grandes triunfos, a sobre ponerse al ambiente hostil, a marcar la diferencia, a tener la capacidad de desechar sus intereses egoístas por hacer realidad propósitos perpetuos, y sobre todo a dejar una huella de consecuencias eternas. Y cuando hablamos de necesitar líderes, entonces nos obligamos a hablar de liderazgo. Y precisamente, esto es lo que necesita nuestro mundo actual: liderazgo. Pero un liderazgo que transforma, que impacte positivamente no solamente en las personas, sino también en la historia, un liderazgo de deje marcas indelebles, un liderazgo que produzca bendición. No un liderazgo matizado, enclaustrado y mimetizado por el pensamiento humano; al contrario, un liderazgo delineado por el gran Artista: Dios. Y precisamente, con el fin de modelar un liderazgo de impacto, debemos recurrir al pensamiento de Dios dejado para el hombre: La Biblia.

Es por eso que hemos creado la Escuela de Liderazgo, con el propósito de equipar y levantar un liderazgo que haga la diferencia en esta generación.

 

Director de la Escuela de Liderazgo | Antonio Torres (604) 561-2293

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